Tantas son las inseguridades y los miedos que tenemos, no solo las mujeres, de lanzarnos nuevamente a la aguas de la soltería, luego de años de matrimonio o de compartir nuestra vida con una misma persona.
El dar el gran salto, el tomar la decisión, el lanzarte a la quebrada después de una vida segura, donde todo era lineal, plano y sin riesgos... pues eso es lo que hay que hacer.
El día menos pensado, cruzas la puerta para no volver más y sientes pánico, silencio infinito, incertidumbre, melancolía, pero regresas a ver y miras tu tu vida pasar en un segundo, donde estuviste los últimos días y a veces meses en duelo y luto (que no es lo mismo) acompañada de un ser-fantasma, que solo "está" que piensa que con solo "estar" compensa todas las espectativas. Dejaste de luchar, dejaste de conquistar, tanto tú como el otro, y pasaron a ser dos conocidos viviendo y pasando por la misma casa, bajo el mismo techo...
Ahí es cuando volvemos a cerrar la puerta y damos ese gran salto... Cuando saltas a lo desconocido y empiezas tu vida, recuperas tu vida, te apoderas y vives tu vida...
Que duro es hacerse cargo uno mismo de su vida... si es complicado, conocer gente, salir, trabajar, relacionarte, volver al ruedo...
Sin embargo es una experiencia increíble, una de las más grandes, donde creces, te caes, tropiezas, lloras, te descepcionas, haces terapia, te emborrachas, te arrepientes y continuas.
Por eso no sientas que eres el único o única somos muchos que estamos día a día, volviendo al ruedo!!!
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