martes, 12 de julio de 2011



Ante semejante ser humano solo me queda, la humildad infinita de reconocer lo verdadero y ratificar lo que es tan evidente y muchas veces nos hacemos los ciegos.
Porque nuestra naturaleza es ser deprimidos, pero que bien nos hace de vez en cuando darnos cuenta de que vivimos distraidos...
Gracias al maestro y a la voz aguardientosa que escuché desde niña y que ahora que me recuerda la casa de mis padres, y que lloro al oir a mi padre leer las noticias donde se recuerda la perdida de este acompañante de la eduación que tuve de mis viejos...
Hasta siempre porque ahora ya no eres un cantante, eres una leyenda!!!

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